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Experiencias

James Ackerson: La mente maestra detrás del crecimiento de Corralco y la visión de un esquí sustentable en Sudamérica

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Hablar de Corralco es hablar de uno de los centros de esquí más emblemáticos del sur de Chile, un proyecto que encontró en James Ackerson a su principal impulsor. Nacido en Estados Unidos, su historia con la nieve comenzó a los 4 años, en una pequeña colina del YMCA donde aprendió sus primeros virajes bajo la tutela de un profesor austriaco. “Recuerdo patente mi primer viraje en paralelo. Era una sensación que me marcó de por vida”, relató Ackerson a Avalancha Sport.

A los 19 años, buscando extender su temporada de esquí, llegó a Chile gracias a un trabajo en la escuela de Portillo. Fue ahí donde su vínculo con la montaña andina comenzó a tomar forma. “Era un sueño poder esquiar 250 días al año. Eso me permitió desarrollarme rápido como profesor y esquiador”, contó. Tras su paso por Portillo y Valle Nevado, asumió nuevos desafíos, destacando como formador de instructores y uno de los fundadores de la ENISSCHAG.

Pero el gran desafío llegó al sur de Chile, en el corazón de Malalcahuello y Curacautín, donde tomó las riendas de Corralco. Un proyecto que exigía visión, liderazgo y resiliencia. “Cada centro tiene su propia estructura organizacional. Mi fuerte siempre ha sido la creación y motivación de equipos, y eso es transversal en todo lo que hago”, aseguró.

Corralco, un sueño construido desde la comunidad

Desde 2014, Corralco ha trabajado para consolidarse como un destino internacional, con un fuerte enfoque en el desarrollo de la comunidad local. “Nos hemos involucrado activamente con Malalcahuello y Curacautín para potenciar el turismo y asegurar la llegada de clientes internacionales. La expansión del centro ha ido siempre de la mano con las necesidades de la comunidad”, explicó Ackerson.

El entorno natural del Volcán Lonquimay ha sido un factor clave. Sus caras sur y sureste son ideales para la práctica del esquí, con una acumulación de nieve privilegiada y terrenos perfectos para pistas de nivel mundial. “El Lonquimay es nuestra carta de presentación”, afirmó.

Corralco también ha sido pionero en atraer equipos de entrenamiento internacionales, aprovechando la ventana de septiembre a noviembre para recibir academias y selecciones nacionales. “Es fundamental para optimizar el uso de la montaña y seguir posicionando a Corralco como un referente”, sostuvo.

El desafío de un esquí sustentable

El futuro del esquí en Sudamérica enfrenta desafíos ineludibles. El cambio climático, la presión por desarrollar infraestructura sustentable y la necesidad de diversificar la oferta son ejes centrales en la visión de Ackerson. “Vamos a tener que apostar fuerte por la fabricación de nieve en todos los centros. Además, debemos mejorar el transporte público para reducir la huella de carbono de los visitantes”, advirtió.

Para Ackerson, el modelo de negocio de los centros de montaña debe adaptarse a ser activos todo el año. “Las inversiones en infraestructura son demasiado altas para tenerlas paradas siete meses. Hay que crear nuevos productos y experiencias para mantener la operación viva y relevante”, enfatizó.

Con una visión clara, James Ackerson no solo ha contribuido a posicionar a Corralco en la elite de los centros de esquí chilenos, sino que también trabaja por un modelo de montaña más sostenible, conectado con su entorno y preparado para enfrentar los desafíos de las próximas décadas.

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