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FEDESKI y el futuro del deporte blanco: talentos jóvenes, freeride y el sueño de una Copa del Mundo en Chile

En la base de cada carrera, truco, salto o línea dibujada en la montaña, hay una estructura que ha venido tejiéndose por décadas. La Federación de Ski y Snowboard de Chile (FEDESKI) ha sido ese hilo invisible que articula, conecta y empuja el desarrollo del deporte blanco a lo largo del país. Desde las pistas de Punta Arenas hasta los clubes en la Región Metropolitana, la federación trabaja con más de 20 instituciones que nutren la escena competitiva y formativa del esquí y el snowboard nacional.
Su misión no se detiene en lo técnico o competitivo. FEDESKI acompaña a decenas de atletas en su ruta internacional, gestiona competencias, capacita entrenadores, y diseña estrategias para que el deporte no solo se practique, sino que trascienda. Desde la base formativa hasta los clasificatorios olímpicos, la federación funciona como el motor silencioso que mantiene viva la escena, incluso en años difíciles, incluso en temporadas con poca nieve.
Freeride: de rebeldía a disciplina que se une al programa nacional
Lo que comenzó como una expresión libre, muchas veces alejada de las estructuras tradicionales, hoy es parte del corazón federado del deporte blanco. El crecimiento explosivo del freeride en Chile no pasó desapercibido. Su estética desafiante, la conexión con la montaña y la creciente presencia de jóvenes riders empujaron a FEDESKI a dar un paso histórico: el freeride fue oficialmente incorporado como disciplina a fines de 2023.
Con ello, se abrió una nueva puerta para quienes sueñan con representar a Chile en escenarios globales, pero también una señal de que el deporte evoluciona. En conjunto con Freeride Chile e instituciones como IFSA, la federación busca profesionalizar y consolidar el circuito nacional, con la mirada puesta en un horizonte ambicioso: la posible inclusión del freeride en los Juegos Olímpicos.
Competir en la élite: el reto de ser chileno en un deporte del norte
Representar a Chile en la nieve es una hazaña. Y no solo por la dificultad del deporte, sino por lo que significa hacerlo desde este rincón del mundo. Los y las deportistas de disciplinas como slopestyle, freestyle, alpino o freeride deben disputar su lugar en torneos dominados por países con infraestructura, nieve y apoyo todo el año. Aquí, en cambio, el entrenamiento depende de una temporada corta, de recursos limitados y de un sacrificio diario.
Aun así, decenas de atletas nacionales se preparan para clasificar a los Juegos Olímpicos de Invierno Milano-Cortina 2026, enfrentando giras internacionales, Copas del Mundo y mundiales juveniles. Con menos apoyo que los gigantes del hemisferio norte, los chilenos se abren camino con esfuerzo y pasión. FEDESKI los respalda con logística, gestión y planificación, pero el corazón del viaje sigue siendo el talento y la resiliencia de quienes bajan por esa línea donde nadie más se atreve.
Clubes: donde nace la montaña
Antes de llegar a las Copas del Mundo, hay clubes. Allí se inicia todo. Desde el primer día en la nieve hasta los primeros podios, los clubes federados son el verdadero semillero del esquí y snowboard nacional. Son más de 20 repartidos entre Los Andes y Punta Arenas, y trabajan de forma directa con la federación para formar a los y las atletas del futuro.
A través de estos espacios, se detectan talentos, se profesionalizan entrenadores, y se construye una red que permite que la montaña no sea solo un destino turístico, sino un lugar donde se educa, se compite y se sueña. Gracias al trabajo conjunto con el IND, muchos jóvenes acceden a programas de apoyo, entrenamiento y competencias que podrían marcar sus trayectorias de vida.
¿Y si volviera la Copa del Mundo a Chile?
El esquí chileno ya fue parte de la historia grande. En 1966, Portillo fue sede de la primera fecha de la Copa del Mundo de Ski Alpino, un hito que aún se recuerda con orgullo. Hoy, casi 60 años después, el sueño de revivir ese momento está más presente que nunca.
La idea no es solo romántica. Chile tiene lo que se necesita: geografía privilegiada, calidad de nieve y riders con proyección internacional. Pero para recibir un evento de esa magnitud, se necesita más: fortalecer la infraestructura, mejorar la conectividad y garantizar una logística a la altura de los estándares globales.
En FEDESKI, no lo descartan. Todo lo contrario. La federación trabaja día a día para que ese sueño se vuelva posible. Mientras tanto, las pistas se llenan de futuro: desde los más pequeños en clubes hasta los profesionales que compiten en el mundo. Todos empujan hacia la misma dirección: que Chile vuelva a escribir su nombre en la historia grande de la nieve.